Consejos para la persona que te va a ayudar durante el parto

Consejos para la persona que te va a ayudar durante el parto

Para muchas personas asistir al parto de un ser querido, es una de las experiencias más gratificantes de la vida. Si vas a acompañar a hija o nuera durante el parto, estos consejos te servirán para ayudarla mejor:

Infórmate

Si estás bien informado/a sobre las etapas del parto, y las diferentes cosas que pueden suceder, estarás más preparado/a para ayudar. La información que dan en las clases prenatales suele ser muy útil, así que es muy recomendable asistir a una o, si eso no es posible, leer con antelación sobre cómo se desarrolla un parto.

 

Prepárate para esperar

En las películas, cuando una mujer se pone de parto suele irse corriendo al hospital. Pero éste no es el caso en la vida real. Una mujer puede estar bastantes horas de parto antes de ir al hospital. De hecho, muchas mujeres prefieren pasar las primeras etapas del parto en su propia casa. Además, muchos hospitales no admitirán a una parturienta hasta que no tenga contracciones regulares o un mínimo de dilatación en el cuello del útero.

Durante esta primera etapa del parto intenten hacer cosas que les resulten relajantes: ver la televisión, pasear o simplemente descansar en la cama.

Lleva algunas cosas para ti

Muchas mujeres embarazadas preparan su maleta con lo que necesitarán durante el parto con mucha antelación, pero puede que tú como compañero también pases una noche en el hospital. Por eso, no te olvides de llevar algunas cosas para ti. Por ejemplo, una muda de ropa limpia, zapatos cómodos y algunas cosas para comer. Si han planeado un parto en el agua o si crees que tu pareja necesitará que le acompañes en la ducha para darle masajes con el agua caliente en la espalda, llevar un traje de baño es también buena idea.

Sé flexible

Es importante hablar con tu hija antes del parto sobre qué técnicas de relajación quiere utilizar. Sin embargo, es posible que cuando llegue la hora del parto, cambie de opinión. Por eso, intenta ser flexible y tener presentes sus deseos. Parte del trabajo de un acompañante del parto es saber qué es lo que funciona y lo que no, y cambiar de táctica en el momento en que algo deja de funcionar.

Haz preguntas

Los médicos y enfermeras no siempre explican lo que están haciendo y puede resultar estresante verlos preparar una intravenosa o cualquier otra intervención si no saben para qué sirve. Pregunta todo lo que sea necesario sobre procedimientos médicos que se están llevando a cabo.

Ayúdala a que obtenga lo que quiere

Es importante hablar con antelación de cómo desean que se lleve el parto. Por ejemplo, ¿ha pensado la futura mamá si quiere anestesia epidural, o si va a dar el pecho inmediatamente al recién nacido? Puede que durante el parto no esté en disposición de solicitarlo, por eso es importante que pidas tú lo que sea necesario. Es posible que tengas que insistir en que llamen al anestesista para ponerle la epidural o a su médico, si hay algo que les preocupa. Si quiere amamantar al bebé, asegúrate de que se lo entreguen nada más al nacer.

No te ofendas si te rechaza

Dar a luz es un proceso largo y duro y muchas mujeres pasan por él encerrándose dentro de sí mismas. Además es posible que a veces se sientan irritables. Por ejemplo, es posible que a tu hija le guste que al principio del parto le des un masaje, pero luego, cuando el parto esté más avanzado, no pueda soportar que la toques. Es importante que entiendas que este comportamiento no es un rechazo, sino una parte natural del proceso de dar a luz.

Ayúdala a que se mantenga enfocada y relajada

Sugiérele técnicas para relajarse de aquellas que hayan aprendido en las clases de preparación para el parto u otras de las que hayan hablado. Por ejemplo, sugiérele que cambie de posición o que use una nueva forma de respiración, o que se enfoque en ti, o en otra cosa, durante las contracciones. Sobre todo, ayúdala si llega al punto en el que piensa que no va a ser capaz de seguir adelante.

Déjale saber que estás allí para ella

Ésta es una de esas situaciones en las que estar allí es casi lo más importante. Aunque las intervenciones del parto las estén llevando a cabo profesionales, tu presencia es esencial. Intenta proyectar una sensación de calma y tranquilidad. Anímala y recuérdale que la quieres. Y sobre todo, estate pendiente de ella. Tendrás tiempo de relajarte después, cuando llegue ese precioso bebito.

Sé consciente de tus limitaciones

Si tienes que entrar a la sala de partos ten en cuenta que pueden pasar muchas cosas. Debes ser consciente de lo que quieres hacer durante este proceso y de lo que quieres dejarles a los profesionales. Por ejemplo, si te ofrecen cortar el cordón umbilical, pero no te agrada la idea, debes decirlo con claridad. Y si en algún momento te sientes mal, sal de la habitación hasta que te recuperes.

La ayuda con los nietos y en la atención a las visitas es clave

No sólo se puede ayudar en la clínica y en el momento del parto, los abuelos serán claves en el apoyo de la pareja antes, durante y después del alumbramiento. Podrán asistir a los padres cuidando y atendiendo a los otros nietos o atendiendo a los amigos y familiares que visiten a la madre y al recién nacido en la clínica o el hospital. De esta manera reducirán el stress adicional que estos temas les generan a los padres.

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